Hemos rehecho nuestra web desde cero (y te contamos por qué)
Si vendemos automatización, agentes de IA y webs a empresas industriales, lo mínimo es que nuestra propia web esté a la altura. La anterior no lo estaba. Funcionaba, pero era una web de plantilla: lenta, genérica y con el móvil a medio hacer.
Así que la hemos rehecho desde cero. No por capricho de diseño, por coherencia. Y aquí no hay nota de prensa: te contamos qué fallaba y qué hemos cambiado, por si te sirve para tu propia web.

Por qué la vieja no nos valía
Estaba montada sobre WordPress con Elementor. Es lo que usa medio mundo, y para muchos casos vale. Pero arrastraba tres problemas:
- Pesaba demasiado. Plugins encima de plugins para cosas que no necesitábamos. Y una web lenta espanta visitas.
- Se veía de plantilla. Genérica, como otras mil. Para una agencia que presume de hacer cosas a medida, eso no cuadra.
- El móvil estaba roto. El menú de navegación ni siquiera aparecía en el teléfono. Y la mayoría de quien nos busca lo hace desde el móvil.
Qué hemos cambiado
La web nueva es un sitio estático, hecho con un framework llamado Astro. Sin la maquinaria pesada de WordPress por debajo: carga rápido y va ligera.
El diseño es nuevo, estilo manual técnico: tipografía sobria, fondo navy oscuro, un único color de acento —verde esmeralda— y esquinas duras. Cero relleno; cada elemento tiene una razón de estar ahí. Y el móvil ya funciona de verdad, menú incluido.
Pero lo importante no es lo que se ve.
Lo que no se ve es lo que cambia las cosas
Una web bonita no sirve de nada si Google no la entiende y nadie la encuentra. Esa es la diferencia entre tener web y tener clientes. Así que la parte de debajo del capó la hemos cuidado igual o más que la de arriba:
- Título y descripción únicos en cada página. Es el texto que sale en los resultados de Google. Muchas webs lo repiten en todas las páginas o lo dejan vacío; entonces Google se inventa uno. Ahora cada página tiene el suyo, escrito a mano.
- HTML semántico. En vez de una sopa de cajas iguales, le decimos al navegador qué es el título, qué es el contenido y qué es el pie. Google lee mucho mejor lo segundo.
- Un mapa del sitio (sitemap). Un archivo que le da a Google la lista de todas tus páginas: «existen estas, ve a leerlas». Sin él va a ciegas y puede tardar semanas en encontrarte.
No es magia. Es fontanería bien hecha. Pero es justo lo que separa una web que se posiciona de una que está ahí decorando.
Privacidad, sin letra pequeña
Aprovechamos para arreglar dos cosas de raíz. Las tipografías ahora están en nuestro propio servidor: antes, usar Google Fonts mandaba la IP de cada visitante a Google sin que nadie lo decidiera, y en España eso da problemas legales. Y la analítica es sin cookies —usamos Plausible—: sabemos cuánta gente entra y por dónde, sin perseguir a nadie ni soltarte un aviso de cookies nada más llegar.
Son detalles. Pero si te montamos una web a ti, queremos hacerla así: limpia por dentro, no solo por fuera.
Y de paso, estrenamos blog
Este post inaugura Notas de taller, nuestra sección de contenido. La idea es sencilla: contar cosas útiles para una PYME industrial, sin humo. Cómo calcular el coste real de una tarea manual, qué se puede automatizar y qué no, cómo no tirar el dinero en tecnología que no necesitas.
Si tu web va lenta, en el móvil falla o Google parece no encontrarte, hablamos 30 minutos. Le echamos un ojo y te decimos con honestidad si vale la pena tocarla o está bien como está.